QR codes y publicidad
Nos hemos acostumbrado a ellos. Funcionan como puerta de acceso a sitios web, menús de restaurantes y pasaportes de movilidad. Los QR Codes tienen varias décadas entre nosotros, pero tuvo que suceder una pandemia para que podamos decir que llegaron para quedarse un buen rato.
Fueron creados en 1994 por una compañía subsidiaria de Toyota en Japón. Cumplían la función de acelerar el proceso de identificación de piezas en las fábricas ensambladoras de vehículos.
Por ahí del 2011 empezaron a hacerse populares en el mundo de la publicidad. Los descubrí en esa época porque de repente todo tenía que ver con los benditos QR Codes. Las marcas empezaban a experimentar con temas digitales y estos códigos eran casi un recurso obligatorio.
Por sí solos, son como cualquier URL o vía para acceder a un contenido en Internet. Así que no basta con simplemente incluirlos en cualquier pieza de comunicación. Como cualquier recurso, deben incorporarse en el desarrollo de una buena idea. Desde esas épocas he visto muchas aplicaciones, aquí algunas de las que recuerdo:
Emart - Sunny Sale (2012). El mejor uso que he visto de QR Codes, esta idea ganó varios premios en Cannes. Una cadena de supermercados en Korea tenía bajas ventas en cierto momento del día. Así que crearon una instalación en 3D donde, con la luz del sol, se formaba un QR Code que la gente podía escanear para acceder a un descuento especial.
Berrge Tattoo - New tattoo artists wanted (2013). Un buen uso del medio, tanto impreso como digital. Es un aviso para reclutar tatuadores: los interesados deben usar su destreza para completar el código.
Y tengo que admitir que el recurso me influenció. En alguna época de mi carrera como creativo intentaba incluirlo en cuanta campaña me pareciera relevante. Recuerdo estas dos:
Cruz Roja - Si querés ver sangre (2012). Usamos el QR Code para evidenciar un insight: a los ticos les gusta ver sangre en las noticias, irónicamente no les gusta donarla. Intervenimos las secciones de sucesos de los principales sitios de noticias, simulando un banner parte de la nota, y tapamos con el código la escena sangrienta. Al escanearlo, dábamos un mensaje impactante que invitaba a las personas a registrarse para donar. Esta idea la recuerdo con cariño; además ganó el festival costarricense Pregonero de Bronce.
AutoPits - Girá y Ganá (2013). Convertimos un anuncio de prensa en un juego de ruleta promocional. Esto ayudó a levantar bases de datos y mejorar la redención de cupones.
El recurso siempre fue el mismo. Lo que cambió con los años —y especialmente con la pandemia— fue el contexto. Y en publicidad, el contexto lo es todo.